El casco es un equipo de protección que, en el mundo de la escalada, tiene una curiosa particularidad: Todo el mundo tiene uno, pero nadie se lo pone . Nadie es exagerar. Parece ser una costumbre que depende de la actividad que se pretende realizar: En escalada clásica y vías de largos equipados, escalada en hielo, alpinismo y terreno de aventura, la costumbre es llevarlo. Por el contrario, si vas al rocódromo o a áreas de escalada deportiva en roca, es raro ver a los primeros con el casco, y mucho más raro ver a los segundos o a quienes suben en polea. Hace poco, en un rocódromo una niña de 12 años escalaba una vía de primera y le aseguraba su propio padre. Iba sin casco. Le pregunté al padre si la niña no se ponía el casco y me contestó que sí, que lo tenía . No es el único caso de ambivalencia entre los verbos “tener” y “poner”. Con los crampones ocurre lo mismo. Está claro que no es la primera vez que se ve algo así. De hecho, estamos acostumb...